Mostrando entradas con la etiqueta marshill church. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marshill church. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de marzo de 2012

Capitulo 5 del libro Porn Again Christian - La Masturbación - por Mark Driscoll

A riesgo de mencionar lo obvio, la pornografía existe principalmente para provocar la masturbación. Después de todo, si a un hombre le da una erección al ver una mujer desnuda, es inevitable que utilice dicha erección puesto que si no la utiliza no podrá sentirse satisfecho. Lo mismo ocurre cuando uno ve fotos de platos suculentos y no se los come: no son suficientes para hacer que el estómago se sienta lleno. 

Las mujeres sí ven la pornografía, y las mujeres sí se masturban. He estado en el ministerio lo suficiente para saber que este pecado no está relegado a un solo género. Pero el objetivo de este escrito es para los hombres. De hecho, ninguna encuesta ha podido descubrir una cultura donde las mujeres se masturben más que los hombres. En parte puede que se deba a la ubicación más externa y conveniente de los genitales masculinos. 

Para los propósitos de este folleto, definiré la masturbación de la siguiente manera: darse placer uno mismo para lograr una erección, un orgasmo, o una eyaculación. Lo que no considero masturbación es el estímulo manual entre una pareja de casados donde el marido y su esposa disfrutan darse placer a los genitales, como lo enseñan las Escrituras: con la boca (Cantares 2:3: 4:11), o con sus manos (Cantares 2:6). Tampoco clasifico el autoestímulo como masturbación cuando se hace con la bendición de la esposa y en su presencia. Lo que hacen juntos como pareja, con la conciencia limpia, es para su placer y libertad. A lo que me refiero al hablar de masturbación, es darse placer estando solo o aislado, lo cual suele ir acompañado de la lujuria que condena la Biblia.

De todos modos, hasta hace pocos años la masturbación era ampliamente reconocida como una perversión sexual. Sin embargo, los tiempos han cambiado mucho y ahora se defiende como algo normal y natural. Puede que el cómico Jerry Seinfeld haya dado con la mejor frase que resume la opinión contemporánea de la masturbación, cuando dijo: «Todos tenemos que hacerlo. Es parte de nuestro estilo de vida; es como afeitarse». El Janus Report on Sexual Behavior and Sex in America (el reporte Janus sobre el comportamiento sexual y el sexo en Estados Unidos) indica que la masturbación es frecuente, como lo demuestran los siguientes resultados:

Hombres solteros que admiten masturbarse una vez por semana—48%
Hombres casados que admiten masturbarse una vez por semana—44%
Hombres divorciados que admiten masturbarse una vez por semana—68%

Pese a la amplia aceptación de la masturbación, la gente sigue sintiendo diferentes grados de culpa al hacerlo. Una encuesta realizada en 1994 en la Universidad de Chicago, usó como argumento fundamental del libro Sex in America (El sexo en Estados Unidos), que casi la mitad de todos los hombres y mujeres que se masturban sienten al menos un poco de culpa, al menos parte del tiempo. El reporte Janus sobre el comportamiento sexual publicado en 1993 citó que apenas el 13% de los evangélicos piensan que la masturbación es parte natural de la vida adulta.

Muchos pastores cristianos han tratado en vano de encontrar algún pasaje bíblico que mencione la masturbación para condenarla y prohibirla. Al no poder encontrar versículos sobre el tema, tontamente usan la historia de Onán en Génesis 38:6-10, como su texto de prueba. Sin embargo, la historia de Onán no dice nada sobre la masturbación. En cambio, la historia trata de un hombre que murió dejando a su mujer viuda y sin hijos. En aquella época el hermano del hombre muerto debía casarse con su cuñada viuda, y tener relaciones normales con ella para que tuviera hijos. Seguramente Onán no tenía inconveniente en tener relaciones sexuales con su cuñada, pero cuando se llegaba a ella, antes de tener un orgasmo y eyacular, se salía y vertía en tierra en vez de obedecer a Dios y encargarse de su paternidad. Basar un argumento contra la masturbación en lo que dice Génesis 38:6-10, es tan ridículo como el argumento que un joven usó a favor de la masturbación basándose en Eclesiastés 9:10, que dice, «Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas».

Razones Teológicas Prácticas para no Masturbarse

La pregunta sigue en pie: ¿Puede el hombre de Dios masturbarse? Sí, y no. Debe notarse que la Biblia no condena la masturbación rotundamente. Aunque la práctica es tan antigua como las Escrituras mismas, el silencio de la Biblia sobre este tema debería hacer que nos retractemos de decir que algo es pecado, cuando Dios dice que no lo es. Por lo tanto debemos examinar el asunto principalmente con las siguientes cinco preguntas:

Pregunta #1— ¿Puede uno masturbarse sin lujuriar? (Job 31:1)
Pregunta #2— ¿Puede uno masturbarse para mejorar la unidad con su esposa, y producir una relación más íntima? (Génesis 2:24)
Pregunta #3— ¿Puede uno masturbarse sin sentir culpa? (Génesis 2:24)
Pregunta #4— ¿Puede uno masturbarse y tener limpia la conciencia? (Tito 1:15) 
Pregunta #5— ¿Puede uno masturbarse sin ceder a las ansias de sus pensamientos y deseos pecaminosos? (Efesios 2:3)

Ciertamente es posible que un hombre pueda masturbarse sin desobedecer estos principios bíblicos tan sencillos, pero es poco probable. Además, existen otras razones prácticas por las cuales los hombres de Dios no deberían hacerlo. 

Primero, la masturbación puede ser una forma de homosexualidad porque es un acto sexual en el que no participa una mujer. Si un hombre se masturbara mientras practica otras formas de intimidad sexual con su esposa, entonces no lo está haciendo en forma homosexual. No obstante, cualquier hombre que lo haga sin su esposa en el cuarto, podría estar practicando una actividad homosexual, sobre todo si se mira en el espejo y se excita al ver su cuerpo masculino.

Segundo, la masturbación es una forma de monosexualidad porque el acto sexual no incluye a otra persona. Como el sexo nos fue dado para el propósito de la unidad (Génesis 2:4), el conocimiento íntimo (Génesis 4:1), y el consuelo (2 Samuel 12:24), tener relaciones sexuales con uno mismo parece pasar por alto algunas de las razones bíblicas más significativas para la intimidad sexual.

Tercero, la masturbación a menudo se hace a la ligera, por vergüenza a ser sorprendido. Por consiguiente, la masturbación motiva al hombre a convertirse en un notorio minute-man (en inglés, un hombre que no dura ni un minuto antes de tener un orgasmo), que no está dotado con el dominio propio necesario para satisfacer a su esposa.

Cuarto, la masturbación puede crear un patrón de pereza. Si un hombre soltero quiere tener un orgasmo, primero necesita volverse un hombre de verdad y realizar la difícil tarea de cortejar y casarse con una mujer. Si un hombre casado quiere tener un orgasmo, necesita realizar la difícil tarea de amar, incentivar, y ser romántico con su esposa. Sin embargo, los hombres perezosos suelen masturbarse en la ducha cada mañana en vez de tener que realizar las arduas labores que comúnmente se relacionan con una vida matrimonial masculina responsable. 

Quinto, aunque la masturbación se permite en la Biblia, la pregunta es si es beneficiosa para usted. 
(1 Corintios 10:23). Los hombres de Dios están muy divididos sobre este tema, ya que muchos la consideran muy beneficiosa antes de casarse y en ocasiones, estando casados, al encontrarse lejos de sus esposas, etc. En cambio, otros hombres afirman que la masturbación no es beneficiosa porque se dejan controlar por ella, no pueden mantenerla bajo control (1 Corintios 6:12). La causa biológica de que esto suceda es que la masturbación alivia temporalmente los impulsos sexuales y las frustraciones, pero también causa impulsos biológicos más grandes y frecuentes. Prácticamente, al eyectar el semen, el cuerpo vuelve a producirlo rápidamente para que la oferta siga satisfaciendo la demanda. Por lo tanto, un hombre que se masturba hasta eyacularse descubrirá que se masturba con más y más frecuencia mientras su cuerpo le siga pidiendo más y más alivio, negando así la intención original de la masturbación que era aliviar la frustración sexual. 

Pastor Mark Driscoll
Marshillchurch.com
Libro Porn Again Christian

jueves, 19 de enero de 2012

Un gran vaso de agua sucia - Capitulo uno del libro "porn again" por Mark Driscoll


Dios dice que en vez de satisfacer su sed tomando de las fuentes de agua
viva, el pueblo de Dios está tomando de estanques hechos por el hombre
(Jeremías 2:13). Esta metáfora cuadra muy bien en un mundo donde
hombres como Tom Leykis, el Dr. Drew, Howard Stern, y una legión de revistas
para hombres y proveedores de pornografía se vuelven ricos vendiendo vasos
de agua estancada a los hombres sedientos a lo largo y ancho de nuestro país, y
muchos de ellos incluso dicen ser hijos de Dios. Mientras tanto, solo la iglesia
tiene acceso a las aguas vivas de la perfecta Palabra de Dios, no obstante ha
fallado en inculcarles masculinidad a los hombres en cualquier área, sobre todo
en el área de la sexualidad.


Las causas de este pecado de omisión son muchas. Primero, existe una
tendencia entre las iglesias de quitarles la responsabilidad a los teólogos de
enseñar la sexualidad y dársela a los consejeros seculares, cuya losofía está
dominada por conceptos antibíblicos de la evolución de la humanidad y los
géneros. Este error impide que la iglesia hable sobre hombres y mujeres ya
que solo les es permitido ver el los rasgos externos no de sexualidad. Segundo,
dada la naturaleza amanerada de algunos pastores e iglesias, hace que muchos
hombres varoniles no se sientan acogidos en lo que perciben ser una organización
exclusivamente para mujeres, niños, y hombres más débiles. Tercero, los pastores
más débiles generalmente mani estan cierta timidez al no incurrir en temas
controvertidos, y asuntos sexuales en particular. Por último, la triste realidad es
que muchos pastores son adictos a sus propios pecados sexuales, y languidecen en
relaciones sexuales insatisfactorias o infrecuentes con sus esposas, y por ende son
incapaces de hablar abiertamente de temas sexuales al sentirse descali cados o
incompetentes en la materia.


Para poder hablar de la pornografía y la masturbación debo hablar con
franqueza, con la misma franqueza que usan las Escrituras al abordar temas
importantes. En 2 Timoteo 3:16, Dios dice por medio de Pablo que, «Toda la
Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir,
para instruir en justicia». Estas escrituras que Dios inspiró para bene cio nuestro,
incluyen discusiones sexuales muy abiertas en los libros de Cantares y Ezequiel.
En Ezequiel 16:25-27, Dios dice, «En toda cabeza de camino edi caste lugar
alto, e hiciste abominable tu hermosura, y te ofreciste a cuantos pasaban, y
multiplicaste tus fornicaciones. Y fornicaste con los hijos de Egipto, tus vecinos,
gruesos de carnes; y aumentaste tus fornicaciones para enojarme. Por tanto, he
aquí que yo extendí contra ti mi mano, y disminuí tu provisión ordinaria, y te
entregué a la voluntad de las hijas de los listeos, que te aborrecen, las cuales se
avergüenzan de tu camino deshonesto».


También en Ezequiel 23:18-21, Dios dice, «Así hizo patentes sus
fornicaciones y descubrió sus desnudeces, por lo cual mi alma se hastió de
ella, como se había ya hastiado mi alma de su hermana. Aun multiplicó sus
fornicaciones, trayendo en memoria los días de su juventud, en los cuales había
fornicado en la tierra de Egipto. Y se enamoró de sus ru anes, cuya lujuria
es como el ardor carnal de los asnos, y cuyo ujo como ujo de caballos. Así
trajiste de nuevo a la memoria la lujuria de tu juventud, cuando los egipcios
comprimieron tus pechos, los pechos de tu juventud». Dios básicamente dice que
las personas de su pueblo son unas rameras por levantarse la camisa como si fuera
Mardi Gras, corriendo detrás de hombres con penes enormes y eyecciones de
semen como la de caballos.


Aunque Dios habló con franqueza a Israel, no es insensible o grosero
como algunos cretinos de colegio que pierden el tiempo en un vestuario. Dios
es honesto y directo al hablar de la verdad, y su pueblo no debe ser hipócrita
al tratar de usar palabras que consideran más santas de las que usaría Dios. En
nuestra era lascivia y perversa, nosotros, al igual que nuestro Padre, debemos
evitar usar palabras insensibles o groseras, pero sabiamente debemos hablar con
denuedo y franqueza sobre el gozo y la belleza de la intimidad sexual cuando se
limita a las amorosas directivas de Dios quien creó al hombre y le dio deseos
sexuales. Debemos rehusar el uso de palabras santurronas, o jergas o dichos, como
decir que el adulterio es sólo «echarse una cana al aire», que la fornicación es
sólo «salir con alguien», y que los pervertidos son sólo «amantes», porque Dios
usa palabras francas para hablar de pecados deplorables a n de que sintamos lo
asquerosos que son, sin usar anestesia.
 
Pastor Mark Driscoll
Fragmento del libro Porn Again
Capitulo 1

jueves, 12 de enero de 2012

Introduccion del libro Porn-again Christian

Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?
–Job 31:1 (Biblia de las Americas).

Usted forma parte de una cultura que gasta más dinero anualmente en la
pornografía, que en la música country, rock, jazz, clásica, las obras de
Broadway, y el ballet juntos. El apóstol Pablo en su día acusó a algunos de
adorar su vientre como un dios, y en nuestros días parece que ese dios se ha movido un
poco más hacia abajo.

Como pastor de una grande y creciente congregación llena de hombres fuertes,
muchos de ellos jóvenes, he visto cómo los pecados secretos de la pornografía y la
masturbación paralizan a los hombres con la vergüenza, culpa, y pena. He escrito este
libro para abordar el asunto de una manera teológica y práctica, esperando ayudarles a
experimentar el poder que el evangelio da para perdonar, renovar, y empoderarlos por
su gracia. Como hablo de hombre a hombre, puede que mi tono no agrade a algunas
mujeres, por lo tanto les pido a las mujeres que no lean este libro a menos que sean la
esposa de alguien que lo haya leído para que juntos puedan hablar amorosamente del
tema. Para aquellos hombres que quieren animar a otros a llevar una vida pura, pido
a Dios que este libro sea útil y fácil de leer para que lo repartan a todos los amigos que
puedan como herramienta de aprendizaje apta para quienes necesitan una extracción
cráneo-rectal.

Primero aprenderemos el propósito de Dios en nuestra sexualidad, y después
examinaremos cómo pecamos contra Él en ese sentido. En los primeros capítulos
de Génesis, vemos que nuestro Dios trinitario hizo todas las cosas y dijo que eran
«buenas». Lo único que dijo que no era «bueno» fue que Adán, nuestro primer
padre, estaba solo. Tenía debajo a la creación y a Dios arriba, pero nadie a su lado que
anduviera con él como par. En ese estado Adán no podía vivir en comunidad con Dios
re ejando la Trinidad; Adán estaba solo sobre la tierra y no estaba en comunidad. Por
esta razón, entre otras, Dios dijo que «no era bueno» que el hombre estuviera solo. Por
eso creó Dios a la mujer, nuestra primera madre. Así Dios estableció como precedente
que aunque el hombre y la mujer son diferentes, gozan de igualdad como portadores de
su imagen; que el matrimonio es un don que ha de ser disfrutado por un solo hombre y
una sola mujer, y dijo que todo eso era «bueno en gran manera».

Además, cuando dijo: «Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se
unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer,
y no se avergonzaban» (Génesis 2:24-25). Dios creó sus cuerpos para que disfrutaran
el placer sexual dentro del matrimonio, sin sentirse avergonzados. Por lo tanto, la
intención de Dios es que tanto hombres como mujeres se casen y disfruten el placer
sexual sin sentirse avergonzados.

Sencillamente, según Dios, el matrimonio y el sexo están relacionados,
conectados, y son exclusivos en que Dios quiso que el sexo fuera solo para un hombre
y una mujer, dentro del matrimonio, a n de que fueran una sola carne. Por ende,
como su de nición lo indica, el pecado es cualquier cosa que contradiga a Dios. Por
eso, son pecados: el adulterio, la prostitución, las violaciones, la poligamia, la lujuria
pecaminosa incluyendo la pornografía, la prostitución, la pederastia, el incesto, y
cualquier otra cosa inventada que trata de apartarse de la clara de nición que nos dan
las Escrituras.

Cuando el pecado entró al mundo, trágicamente los seres humanos se apartaron
de Dios y de sí mismos. Por ejemplo, en Génesis 3 vemos a nuestros primeros padres
escondiéndose de Dios y de ellos mismos en el huerto, avergonzados y confundidos por
su desnudez y sexualidad. En el resto de Génesis, el pecado sexual surge de todos los
modos habidos y por haber, debido a que al entrar al mundo el pecado todo se estropeó
por su causa, incluyendo la sexualidad.

Introduccion del libro Porn-again Christian
Pastor Mark Driscoll
Marshill Church