lunes, 9 de enero de 2012
sábado, 7 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
El Dios ENOJON?
Hay un pensamiento que Dios es un enojón. Muchos piensan que le agrada a Dios castigar a la gente. Piensan que solo anda buscando la oportunidad de enviar su ira. Por ejemplo:
Pero la realidad es, que Dios es mucho más cariñoso y paciente que nosotros. El deseo de Dios es que todos podrían llegar al cielo y tener gran éxito en sus vidas espirituales.
Y si aun con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados. Levítico 26:18
Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad; y haré que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes. (Isaías 13:11)
Pero la realidad es, que Dios es mucho más cariñoso y paciente que nosotros. El deseo de Dios es que todos podrían llegar al cielo y tener gran éxito en sus vidas espirituales.
El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.
(2 Pedro 3:9)
(2 Pedro 3:9)
Y tenemos que entender que a Dios no le agrada juzgar.
¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. (Ezequiel 18:23)
Diles: Tan cierto como que yo vivo afirma el Señor omnipotente, que no me alegro con la muerte del malvado, sino con que se convierta de su mala conducta y viva. ¡Conviértete, pueblo de Israel; conviértete de tu conducta perversa! ¿Por qué habrás de morir? (Ezequiel 33:11)
Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. (Juan 3:17)
Entonces la pregunta que sigue es Porque juzga la humanidad?
El Juzga a los malvados porque es lo necesario. Nosotros humanos también esperamos lo mismo de nuestros presidentes y oficiales. No nos gusta cuando un malvado escapa de la justicia después de haber cometido un gran delito.
Para ponerlo un poco más claro. Si Dios no juzga a los malvados, seria un Dios injusto y perverso. Pero cuando juzga anda proclamando que NO le agrada el pecado.
Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él. (1 Juan 1:5)
Pastor Hassan Villegas
miércoles, 4 de enero de 2012
El Anhelo de lo Eterno - Jaime Foote
“Cuando has eliminado lo imposible, lo que quede,
por improbable que sea, tiene que ser la verdad.”
Esta
regla tan famosa es realmente la base de todo tipo de investigación. Y
es sobre esa regla que tropieza cada uno de nosotros casi al diario en
sus juicios y prejuicios, tomando decisiones y formando conclusiones
durante toda su vida.
Clasificamos eventos, deseos,
aun a personas entre “imposible” o “improbable” con bastante ligereza,
olvidándonos del simple hecho de que si algo es improbable, hasta muy
improbable, es sencillamente porque ha sido difícil probarlo; pero no lo
podemos descartar como imposible. Por ejemplo, si la selección mexicana
de futbol nunca ha rebasado cuartos de final en la Copa Mundial,
podemos decir que es improbable que lo haga en el futuro; pero no
podemos decir que sea imposible. El hecho de que algo nunca ha sucedido
no implica que no pueda suceder (aquí se inserta un suspiro con fervor…).
Aun
el más renegado ateo, al afirmar la existencia del universo sólo por
coincidencia, se topa con un problema insuperable: obvio no es imposible
que exista el universo, porque sí existe. Entonces se calculan las
probabilidades de que llegue a existir el universo como está
(“probabilidad” indica que se puede probar) y la probabilidad matemática
es una cifra súper-exponencial (1 entre 100 mil millones seguido por
123 ceros más) tan escasa que en términos humanos, es cero. La
probabilidad de que se forme ADN para que haya vida orgánica es
virtualmente cero (10 seguido por 40,000 ceros). En estos cálculos
además tenemos que tomar en cuenta la existencia de suficiente gravedad
de masa y la fuerza electromagnética para mantener neutrones y protones
en unión durante suficiente tiempo (neutrones libres se desintegran en
minutos) para establecer los elementos, entre ellos el carbón, para que
vida orgánica exista, y se mantenga en existencia, y se desarrolle…y que
tú estés leyendo estos comentarios—?
Ciertamente improbable, pero aquí estás.
Al
llegar a este punto, es muy fácil saltar a la conclusión de que todo
aquello tan complicado, con cifras indecifrables (al menos para
“laicos”) sucede para que tú y yo estemos aquí. Es exageradamente
improbable; tan así que sería locura buscar el propósito de la
existencia en la existencia misma. Hay una propuesta acerca de esto, que
llaman el “Principio Antrópico”, que sugiere que todo esto existe para
que pueda existir el ser humano. Es débil ese principio, no sólo por las
muchas razones de física y bioquímica, sino hasta por razones
filosóficas.
A saber: si todo lo que existe
resultara ser una plataforma—con diseño inteligente, hasta de un
Creador—para que en esa plataforma pudiera existir el ser humano, y
pudiera saber (se supone) que todo fue creado con la mira al ser humano,
entonces deberíamos encontrar enorme y plena satisfacción, y sentirnos
totalmente realizados…sólo por existir en medio del universo. Pero no es
así.
Entonces, ¿qué nos queda?
Es evidente que cabemos y
encajamos muy bien en el universo. A pesar de todo tipo de cambio, nos
adaptamos muy bien. Esperamos buenos momentos, y nos deprimimos o nos
desesperamos si no se cumple nuestra esperanza, y esa esperanza es muy
resistente.
El filósofo y autor cristiano C.S.Lewis lo expresó así: “Si
descubro en mí un anhelo de algo que en este mundo nunca encontrará
satisfacción, debo considerar que fui hecho para otro mundo.”
Por
ejemplo, en un universo en que no existe el chocolate, sería absurdo
que yo encontrara en mí un anhelo de chocolate. Ni siquiera habría una
palabra “chocolate”. Imposible. Lo normal sería que, por haber probado
el chocolate, después quisiera probarlo nuevamente. (¡Hasta es muy probable!)
¿Qué sucede en el caso de
alguien que nunca ha probado chocolate, tampoco sabe cómo se llama, pero
que, habiendo probado todos los sabores que hay en el universo, anhela
chocolate? Claro, es improbable el hecho de que él tenga ese anhelo (sus
amigos le dirían loco) pero no es imposible, porque en ese universo el
chocolate sí existe. Tal vez nunca en su vida llegue a probar chocolate,
pero no es absurdo que lo anhele.
Ahora,
descubro en mí un anhelo. Hay cosas en el universo que se parecen a ese
anhelo, pero ya las probé, y no son lo que anhelo. Voy eliminando lo
imposible, y me quedo con algo muy improbable; las cifras son
exponenciales: aun viendo que la probabilidad es casi cero, sigo
anhelando. Me siento compatible con el universo, pero no satisfecho. Anhelo lo eterno.
¿Qué tal si el universo—inclusive yo—fue hecho con otro fin? ¿Qué tal si el universo—inclusive yo—sí es una plataforma, pero no para conocerme a mí mismo, sino para conocer al que diseñó todo? “Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas.” (Romanos 11:36)
“En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho
cuando despierte a tu semejanza.” – Salmo 17:15
Disfruta el chocolate.
Jaime Foote
Semilla de Mostaza Cuernavaca
Semilla de Mostaza Cuernavaca
martes, 3 de enero de 2012
Dios usa tus propósitos de año nuevo para aprender a confiar en él.
¿Alguna vez te
has hecho algún propósito de año nuevo? Normalmente no termina bien, nos
decimos, “este año voy a ir al gym todos los días y a la segunda semana de
enero ya estamos intercambiando la ida al gym por la ida a McDonalds. No lo
digo en mal plan, y no digo que es malo tener buenos planes y propósitos para
un nuevo año, pero la realidad es que normalmente no cumplimos con nuestros
propósitos y esto demuestra algo muy importante acerca del evangelio.
Los humanos
somos malos para seguir reglas
Normalmente
cuando me propongo algo no dura mucho. Siempre que voy a la playa a correr me
digo, wow que padre esto lo voy a hacer todos los días, y voy normalmente por
tres días antes de aburrirme. Lo mismo pasa en la época de año nuevo, nos
decimos “no voy a tomar Coca-Cola otra vez” y de repente vamos al oxxo y las
ganas son demasiadas y caemos. Así es con Dios cuando nuestra mentalidad es NO
PECAR, vamos a caer. Pablo dice que la ley, o las reglas son para demostrarnos
nuestro pecado (Romanos 7:7) y siempre que ponemos reglas y vivimos por reglas
nos demuestra lo mismo, no podemos solos. Las reglas, metas, y propósitos no
son malos, simplemente nos demuestran nuestra debilidad. Y eso nos lleva a reconocer que no es
suficiente intentar alejarnos del mal, necesitamos algo más profundo.
Necesitamos de un regalo, un refuerzo, y una recompensa.
Un regalo
Para vivir una
vida en santidad no podemos solamente intentar ser buenos porque por más que
intentemos no podemos ser santos (1ra de Juan 1:10). Nuestra propia voluntad no
es suficiente para permitirnos caminar en santidad. Necesitamos que la santidad
sea un regalo, algo que Dios nos dé, no porque lo hemos ganado sino porque él
es bueno. (Romanos 3:24) Después de recibir la santidad como un regalo ya no
tenemos la presión de tener que lograr el mayor esfuerzo para ser santos, ahora
somos santos porque él nos ha regalado la santidad y podemos disfrutar de una
relación con Dios en humildad, no basada en lo que nosotros hacemos pero en lo
hizo por nosotros.
Un refuerzo
(ayuda)
Seguido,
cuando se predica correctamente el evangelio, la pregunta es, ¿Si no depende de
mí entonces no tengo que hacer cosas buenas? ¿Puedo cometer todo el pecado que
quiera sin ninguna consecuencia (Romanos 6:1)? Y la respuesta es no, Dios nos ha
dado vida, nos ha dado propósito, nos ha dado esperanza, ¿por que queríamos
regresar a la vieja forma de vivir? (Romanos 6:2). Entonces, ¿Regresamos a
vivir por las reglas? No, ahora ya no vivimos por lo que no debemos de hacer,
ahora vivimos por lo que el espíritu santo nos da la habilidad de hacer. El nos
ayuda a vivir de la forma que debemos (Juan 14:26). Entonces ahora nuestra vida
no se trata de seguir reglas, ahora se trata de caminar junto al espíritu santo
haciendo las cosas que él ha preparado para nosotros y que él nos ayudara a
hacer. (Efesios 2:10)
Una Recompensa
Normalmente
cuando tenemos un propósito de año nuevo que se cumple es porque la recompensa
fue lo suficiente grande para motivarnos. Si realmente queremos bajar de peso lo
hacemos por salud o por imagen, o le que sea, pero la recompensa nos motiva. Queremos
ahorrar para pagar nuestras deudas porque no queremos el estrés de las deudas,
una vez más, la recompensa es buena motivación para hacer lo correcto. Ahora, Si
una recompensa temporal nos motiva a hacer cosas difíciles, ¿Cuánto más una
herencia eterna? (Colosenses 3:24). La biblia elogia a Moisés por tener sus
ojos en el galardón envés del pecado (Hebreos 11:26). No hay nada de malo en
anhelar la recompensa divina. Jesús 7 veces promete cosas preciosas a los
cristianos que vencieren y que permanezcan (Apocalipsis 1-4). Dios nos promete
recompensas preciosas a las cuales, a través del poder del espíritu santo por
la gracia de Dios, debemos de aspirar a tener. La recompensa mayor es la vida
eterna, y eso es conocer a Dios cada momento más por el resto de la eternidad
(Juan 17:3).
Jonathan Domingo
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